25 ene 2012

¿Hasta donde llega la influencia de las ilustraciones de Roger Dean en Avatar, de James Cameron?

 La escenografía del planeta Pandora, en el film Avatar parece tener cierta similitud con las ilustraciones de Roger Dean, aunque no aparezca en los créditos de la película.

  Roger Dean (1944) 


Es un artista, diseñador y publicista inglés. Se lo conoce, principalmente, por su trabajo en las portadas más famosas de grupos de rock progresivo como Yes, Osibisa, Uriah Heep, Asia, ABWH; tarea que comenzó a realizar a fines de la década del ’60. Las tapas generalmente caracterizan paisajes fantásticos y exóticos.

Viendo sus ilustraciones se pueden apreciar ciertas similitudes con Avatar. Por ejemplo en algunas posturas de los personajes, en el dragón-pájaro rojo, en las montañas suspendidas en el aire, los arcos naturales, criaturas fantásticas, paisajes, robots, máquinas voladoras, en los nidos de los dragones pájaro, las lunas de Pandora,la selva, el gran árbol, los dragones caballo y algunos de los monstruos voladores. 

Lo mejor es juzgar por uno mismo estos "parecidos razonables":
Rocas e islas flotantes de Roger Dean





Rocas e islas flotantes de Avatar







Arcos de piedra y paisajes de Roger Dean del album Keys to Ascension




Arcos de piedra y paisajes de Avatar.







Las referencias pictóricas en la película Barry Lyndon, de Stanley Kubrick

 

Stanley Kubrick (1928-1999)

La influencia de Kubrick en el cine contemporáneo es enorme y difícil de definir en su real dimensión. Fue muy independiente en la realización de sus películas, que controlaba en su totalidad para darles coherencia artística. Innovó para el cine, al que aportó nuevas técnicas y lenguajes,  efectos especiales, sistemas de filmación, nuevas cámaras, focos, luces y lentes. 
  
John Alcott (1931-1986)

El director de fotografía John Alcott, fue recompensado con un Oscar de la Academia por su trabajo.
Para filmar la pintura y ambientes del siglo XVII que Kubrick pretandía recrear en esta película utilizó una potente lente Zeiss-16,solamente utilizada para las misiones Apolo en la Luna. Así consiguió atrapar la luz natural en las oscuridades palaciegas como si rodara en pleno siglo XVIII sin electricidad de focos. Utilizó una ingente cantidad de velas para captar esa difuminada luz que Kubrick tanto deseaba. Una gran parte de los logros pictóricos se los lleva este fotógrafo que llevaba trabajando con Kubrick desde 1968 en 2001, una Odisea en el Espacio.

Creación del ambiente: La luz natural y las técnicas para lograrla


Barry Lyndon es una brillante ambientación del siglo XVIII. Para recrear la época, Kubrick y Alcott emplearon nuevas técnicas, objetivos y encuadres, en los que la iluminación jugó un papel determinante, al que añadieron un  tratamiento especial del negativo. Se optó por prescindir de los focos y filmar, para las tomas diurnas, solamente con la luz del sol y las nocturnas y de interior, grabarlas exclusivamente con la luz de la luna, de las velas y con luz natural procedente de las ventanas, ayudándose en algunos planos de una tenue iluminación de apoyo colocada en el techo. Compró una remesa de velas de cera de abeja (encargadas a la compañía Price´s que las fabricaba para la Iglesia Católica), a imitación de las que se empleaban hace más de doscientos años.



«La iluminación de películas históricas me pareció siempre muy falsa. Una habitación enteramente iluminada con velas, es muy hermoso y diferente de lo que se veía comúnmente en el cine. Terminé encontrando esta lente f 0,7 Zeiss: es la más rápido que existe. Nunca fue utilizado para filmar una película. Tuve que preparar especialmente una cámara para fijarlo. En unas de las escenas iluminadas con velas, utilizamos una iluminación muy débil que provenía del techo, pero la fuente principal siempre vino de las velas.

Igualmente para las escenas de día, tuvimos que iluminar las habitaciones desde el exterior por que no teníamos mucha luz natural, pero la iluminación siempre provenía de las ventanas. En efecto, al menos que uno decida hacer una película irrealista, hay que buscar en la iluminación, los decorados y el vestuario las primeras condiciones de realismo.» 
(de una entrevista concedida por Kubrick a Michel Ciment )
   
La luz natural en la pintura de Vermeer



Dama escribiendo con su criada de Vermeer

La tasadora de perlas de Vermeer

Barry Lyndon de Kubrick

Barry Lyndon de Kubrick
   
 La luz de las velas en la pintura 


La clase del filósofo de Joseph Wright de Derby


Barry Lyndon de Kubrick


El amor en el teatro italiano de Jean Antoine Watteau



Barry Lyndon de Kubrick

Paisajes y exteriores


Marvern Hall de John Constable
Barry Lyndon de Kubrick
Parque de St. James de Thomas Gainsborough
Barry Lyndon de Kubrick

Buscando realismo en la pintura

«Soy un poco como el detective en búsqueda de indicios. Para Barry Lyndon, constituí un fichero de todas las clases de búsquedas y de información que podríamos necesitar. Creo que hice añicos todos los libros de arte disponibles en el comercio para clasificar las reproducciones de los cuadros.
En cuanto al vestuario, están copiados estrictamente de los cuadros. La preparación de una película toma un año antes del rodaje propiamente dicho. El cine debe tener el aspecto realista ya que su punto de partida es siempre hacer creíble la historia que está contando. Y también es otra especie de placer: la belleza visual y la recreación de una época. Lo que intentamos en una película histórica es de hacer todo lo posible para tener la impresión de rodar en locaciones naturales, hoy en día.» 

 (De la entrevista a Kubrick realizada por Michel Ciment)










El hombre que pintó el cuadro más feo del mundo


 ¿Cuántas veces hemos inclinado la cabeza delante de un bodrio de cuadro colgado el las impolutas paredes de un museo? 
¿Cuántas veces nos hemos sorprendido del precio subastado de un lienzo amarillento e incomprensible que no sabemos ni orientar? 
No eres el primero. Hace varias décadas que alguien decidió tomarse la revancha. El profesor Paul Jordan-Smith, en 1924, quiso dar una lección a los excesos del mundo del arte y sus especuladores.


La “Exaltación”. Obra de Pavel Jerdanowitch. Personaje inventado por Paul Jordan-Smith. 1925


 Los años veinte eran tiempos de modas y vanguardias. Los adelantos en los sistemas de producción y comunicación, la cultura de masas y las nuevas tendencias hicieron que el arte llegase a todos los rincones y generase una demanda difícil de complacer. Las galerías no daban abasto a las peticiones de los marchantes y mercaderes, nuevos ricos e ignorantes del arte que solo buscaban la inversión y el rédito en un mundo acotado hasta entonces a intelectuales. Ahí es donde aparecieron los especuladores. Y ahí es donde el profesor de latín, periodista, ex-teólogo y crítico de las nuevas vanguardias Paul Jordan-Smith fabricó su mofa urdiendo un pequeño plan para dejar en entredicho los nuevos ‘valores del arte’.
Paul nunca en su vida había cogido un pincel. De hecho tuvo que pedir prestado todo el material a un amigo. Sin formación ni técnica alguna decidió pintar el cuadro más absurdo y delirante que se le vieniese a la cabeza. En 20 minutos tenía su obra de arte que tituló “Exaltación”. Una aborigen con cara de gorila y de alguna remota cultura isleña agitando un plátano sobre su cabeza. En realidad quiso dibujar una estrella de mar pero no fue capaz de representarla.
Pero eso lo podía hacer cualquiera. Necesitada adobar la basura con el traje mediático que usaban los marchantes con los que solía tratar por su relación en prensa. Necesitaba una biografía de pintor exótico y una nueva vanguardia que refundar. Se hizo una foto suya esperpéntica disfrazado de ‘loco artista ruso’ y se rebautizó como Pavel Jerdanowitch, fundador del nuevo movimiento llamado Desombracionismo. Una vanguardia pictórica caracterizada por la ausencia total de sombras. En realidad la ausencia total era de técnica para representarlas pero de la carencia, el periodista, quiso construir una virtud como hacían sus denostados marchantes.


Paul Jordan-Smith caracterizado como el pintor ruso Pavel Jerdanowitch (izda) y en un retrato normal (dcha)


Con el cuadro, la biografía y conviertiéndose en falso representante de sí mismo, Paul escogió uno de los círculos minoritarios de nuevas tendencias para presentar su obra en Nueva York. Una vez dentro logró convencer al grupo para llevar la obra a la célebre galería Waldorf Astoria, donde fue expuesta a finales de 1925 y atrajo la atención de los bufones de la crítica. Chabrier Comte, desde París, pidió una pequeña biografía de Jerdanowitch y una foto para publicar su crónica en la prestigiosa revista de arte ‘Revue du Vrai et du Beau’. Paul le contó que el autor era tuberculoso y que en uno de sus viajes terapéuticos a las Islas de los Mares del Sur había contactado con civilizaciones ignotas. Ahora vagaba como eremita por los desiertos de California. La suerte y la mentira estaban echadas.
Tras el éxito de la crítica llegaron las ofertas. En 1926 la Galería Marshall Field, de Chicago; encargó una pintura inédita a Jerdanowitch. Paul pintó por él lo que llamó “Aspiración”, estampa costumbrista de una lavandera de color ejerciendo a pleno sol. La crítica fue unánime:

 

“Una mezcla encantadora de Gauguin, arte pop, trova Negra, con un montón de individualismo de Jerdanowitch”


La “Aspiración”. Pintada por el falso Pavel Jerdanowitch. 1926


Al año siguiente logró exponer en Búfalo y una portada en la prestigiosa revista francesa ‘La Revue Moderne’. Sus obras fueron incluidas también en El Libro de Oro del Arte Moderno que se estaba editando por entonces. Paul decidió entonces desvelar el engaño en Los Ángeles Times. La respuesta de todos los críticos embaucados fue también unánime:


“Es evidente que Paul Jordan Smith ha logrado éxito con el engaño de sus pinturas porque tiene talento y ciertas dotes artísticas. Pero es demasiado ignorante para comprenderlas, amén de tener una gran locuacidad y poder embaucador propio de un novelista de tercera”

 

Paul Jordan Smith tuvo ofertas para seguir pintando…

19 ene 2012

Pintura - cine - pintura. Dalí en el cine.

Desde finales del siglo XIX, sus comienzos, el cine tuvo su forma de presentación prioritaria en las pinturas de los clásicos. Era muy común ver en el teatro los cuadros vivientes (tableaux vivants), representaciones didácticas con fondo histórico o religioso, que reproducían preferentemente cuadros clásicos. 
El cine, en búsqueda de una legitimación plástica y estética, reprodujo muchas pinturas, componiendo en muchas ocasiones filmes completos inspirados en las composiciones pictóricas de los grandes maestros de la pintura. En otras ocasiones, durante todo el siglo XX, los directores de cine se inspiraron en los grandes pintores, tanto para comprender las obras representadas como para reproducir ambientes y colores como para contar sus vidas, recrear sus argumentos y revivir sus formas de expresión. 

Muchos directores y fotógrafos cinematográficos fueron pintores, como Fritz Lang y Houston, otros artistas han puesto su arte al servicio de los decorados, Dalí por ejemplo, o al vestuario, los títulos de crédito, la dirección artística o los diseños arquitectónicos.

 Dalí y el cine


Salvador Dalí no puede ser comprendido al margen con el cine. Desde sus guiones cinematográficos y su colaboración con Luis Buñuel en Un perro andaluz (1929) y La edad de oro (1930), hasta su trabajo con Alfred Hitchcock en la siempre fascinante Recuerda, Spellbound (1945) y con Walt Disney, en Destino. Dalí creía que el cine estaba impregnado de magia y tenía verdadera admiración por los grandes cómicos del cine mudo, Buster Keaton, Harry Langdon y los hermanos Marx, para quienes escribió un guión en 1937. David Lynch considera su película Cabeza Borradora (1977), un tributo al artista catalán.

Dalí y Buñuel
 Dalí fue cineasta con Buñuel, con quien firmó dos importantes películas. La famosa secuencia del ojo de la heroína seccionado por una hoja de afeitar en Un perro andaluz sigue siendo una de las escenas más impactantes en la historia del cinematógrafo, como también quedará en la memoria la mano llena de hormigas, imagen recurrente en muchas de sus obras de aquel período.


Un perro andaluz. Luis Buñuel.


Un perro andaluz. Luis Buñuel.
La edad de oro. Luis Buñuel.

La intervención de Dalí en Recuerda, 1945, Hitchcock.

Una escena en la que Gregory Peck sueña con situaciones extrañas, en las que aparece una diosa griega con el rostro de Ingrid Bergman. La escena se recortó pues, a la hora de editar, tanto a Selznick como a Hitchcock les pareció que la secuencia onírica tal y como fue filmada (20 minutos) era demasiado larga y la redujeron a su mínima expresión. 


Hitchcock: «Yo estaba inquieto porque la producción no quería hacer ciertos gastos. Me hubiera gustado rodar los sueños de Dalí en exteriores para que todo estuviera inundado de sol y se hiciera terriblemente agudo, pero me rechazaron esta pretensión y tuve que rodar el sueño en estudio».










Dalí con Disney en Destino, 1946.

En 1945, Dalí conoció a Walt Disney y firmó un contrato para un cortometraje de animación de pocos minutos de duración que debía combinar ballet y dibujos animados. El proyecto, titulado Destino, quedó entonces truncado por diversos problemas, entre ellos la crisis económica que siguió al final de la II Guerra Mundial. Se ha rescatado y completado recientemente con el centenar largo de escenas, dibujos y pinturas conservadas y siguiendo las instrucciones y los esbozos del artista.

Es, básicamente, una historia de amor entre Dahlia y Chronos, que se sirve de las imágenes y del simbolismo de Dalí para indagar en la naturaleza de las relaciones humanas.

Dalí adaptó la técnica de escritura automática a la pintura, una forma de creación particularmente apropiada para la animación, ya que permite mezclar y ensamblar libremente imágenes salidas directamente del inconsciente. En el filme se mezclan bailarinas, jugadores de béisbol, hormigas convertidas en bicicletas, tortugas gigantes y la Torre de Babel, no sigue una trama lógica, y deja gran parte del argumento en manos de la imaginación del espectador. Dalí siempre decía: «Si lo entendéis, he fracasado»