19 ene 2011

¡ Peligro de muerte !

"Estética del mal", así fue denominada la obra de Günter Brus en los diez años (1960-1970) en los que se dedico a la practica performativa. En tales prácticas subyace la idea de la creación como destrucción, como transgresión del límite, ya sea del cuerpo, el sexo o la cultura.
En la renombrada acción "Prueba de resistencia" (1970) un Günter Brus con la cabeza rapada y en calzoncillos mutila su propio cuerpo con cuchillas de afeitar, bebe su orina y se humilla hasta transformarse en una masa sangrante y dolorida. ¿Locura? ¿Demencia? ¿Espectáculo?
El mismo decide abandonar el análisis corporal tras esta última performance. Brus describe en un informe la estructura y el proceso de la acción: " Notas para la acción: tiene que ver con varias situaciones dramáticas (...)  La acción es corta, comprimida. El cuerpo de la persona que actua es sometido a una dura prueba.(...) El punto de partida son actos simples como leer, caminar, tumbarse, etc. El actor es agresivo consigo mismo y contra los objetos que le rodean y como resultado de ello las reacciones apropiadas comienzan: autoinjurias, sonidos de estertor, estrangulaciones, palizas, espasmos , y así sucesivamente".
  Dirige la agresividad contra el cuerpo y pone en cuestión su naturaleza. Se golpea, se humilla, se corta, se estrangula: el cuerpo es un cortocircuito, un latigazo intermitente aplicado a la capacidad de resistencia de la mente. El cuerpo es degradado a través de la mutilación. Tijeras, cuerdas, cuchillas de afeitar son los elementos de una tortura que destruye la naturaleza fisica, la deshace hasta convertirla en una masa informe, sangrante, dolorida.
Un "test de ruptura de nervios", dice Brus, " significa el cambio repentino en la dirección de la acción, la parada abrupta de una acción. Shocks como impulsos deben ser emitidos, los cuales al principio pueden irritar al espectador, pero más tarde cambian a una solución confortable del conflicto."
Al fin, lo que sale tiunfante, si tiunfa, es el poder de la mente: toda la tragedia se diluye, ha de diluirse, en una "solución confortable del conflicto". Se ha traspasado la locura.
Esta acción basa su poder de fascinación en una belleza dramática y mítica: la imagen del cuerpo humano herido, lacerado, sometido al límite por una acción que lo sobrepasa. La belleza de la violencia del ser contra sí mismo, inmerso en la furia de su destrucción. La belleza del cuerpo humano orgánico, animal, desnudo, vulnerable,  la blandura de su carne y la fragilidad de su piel. La belleza de la victima y la fascinación del verdugo sintiendo, palpando, hurgando, provocando la perdida terrible de sentido en el cuerpo del otro.El cuerpo de Brus no es plenitud, sino catástrofe. La catastrofe de un cuerpo arrojado fuera de sí para desaparecer y ser poseido. En este limite se desborda lo animal y lo humano y esa otra zona conocida de la prohibición. Y en este límite se cierra el bucle de la transgresión moderna, iniciada por Sade. Lo humano como absoluta posibilidad de disolución.
A partir de ahí, habitada ya esa otra zona del sujeto arrojado más allá de sus límites, descubierto el velo del caos, la violencia, la locura, el artista ha cumplido su función. Ha hallado el margen del sentido, del borde entre lo que debe ser y no debe ser humano. La acción temina.
En realidad "Prueba de resistencia" no es solamente someter a los tejidos al límite de tensión. Es,metafóricamente, romper atrozmente el espejo donde se refleja el humanismo del sujeto moderno. Hecho mil pedazos, el espejo no devuelve como identidad más que infinitas imágenes heridas y fragmentadas.



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